Queridos amigos:
Es inevitable que, a los que estáis acostumbrados a recibir una carta como ésta por Navidad, os resulte extraño recibirla con tanto retraso. Por eso, vaya ante todo una explicación del cambio de fecha, que es totalmente intencionado.
Como vosotros, hemos asistido, un año más, a la celebración de unas fiestas en las que se pone de manifiesto como el peso de los intereses comerciales y la falta de madurez de la mayor parte de la población adulta han llevado a que se pierdan, no sólo el sentido religioso de la Navidad, sino también, los valores de solidaridad, sencillez y gratuidad, que aquella había incorporado a la cultura popular, reflejada en la vida ordinaria.





